TAN CERCA Y TAN LEJOS

 

Resvlta paradójico. Hace vnos meses estvve –por motivos laborales- dvrante vn fin de semana en Ayacvcho. Caminando por el bvlevar y la Plaza de Armas de Hvamanga me crvcé con varios jvgadores del Inti qve se preparaban para el inicio del campeonato y pensé qve sería bacán volver a esta región con Alianza. En la fecha indicada me tocó vn nvevo periplo de trabajo por la sierra svr del país, pero el destino fve diferente: Cvsco.

 

Las labores y correrías qve implicaban mi trabajo me hicieron olvidar dvrante el día, y parte de la noche lo qve se venía. Sin embargo, en vn breve momento de tranqvilidad pensé en el partido qve se venía y recordé lo ocvrrido en el anterior, en el qve Alianza Lima obtvvo sv primera goleada del año ante vn indefenso CNI, en lo qve constitvyó el partido más fácil del año.

 

Al recordar a ese grvpo de mvchachos qve ví en Isabel la Católica dirigiéndose a Matvte, y qve no alcancé a oir la respvesta del vltimo de ellos, qve interrvmpió sv conversación por celvlar para decirme de qvé barrio eran tras mi pregvnta lanzada desde vn semidestartalado “microbio”, imaginé a la gente preparándose para el viaje o en camino a esa región, tan castigada por la gverra interna qve se inició el 18 de mayo 1980.

 

Y de allí viene la razón del titvlar qve encabeza este relato. Estaba tan cerca de Ayacvcho –si nos ponemos en vna perspectiva limeña- y a la vez tan lejos, porqve me era imposible ir a Ayacvcho para alentar a la blanqviazvl.

 

En esa noche fría (helada) imaginaba la civdad invadida por camisetas blanqviazvles, la Plaza de Armas tomada por hinchas llegados de todas partes, los cánticos, la caminata al estadio, el recibimiento al eqvipo tras sv salida al campo, es decir, la fiesta popvlar.

 

Lo qve no imaginaba era el resvltado final. Me enteré de la derrota –por obvias razones- la noche del sábado, y el titvlar de arriba comenzó a tener otras connotaciones.

 

Alianza Lima estaba pvntero, con este resvltado a vn dia de convertirse en segvndo. Ahora tiene la posibilidad de retomar el primer lvgar. Pero la paradoja continva, estamos tan cerca de la pvnta y con grandes opciones de ser campeones – lamentablemente por la mediocridad de los demás eqvipos- y a la vez tan lejos del jvego técnico, vistoso y contvndente qve ha caracterizado a nvestro eqvipo a través de la historia y del cval, solo se vieron algvnos chispazos ante el CNI.

 

En este estado de cosas, el sveño del campeonato parece más qve posible, pero a la vez, el svstento para lograrlo se ve tan frágil qve preocvpa qve tanta irregvlaridad nos haga qvedarnos a medio camino.

 

Con este panorama, la presencia de la hinchada es fvndamental, avnqve algvnos qvieran negarlo, el hincha también jvega y el sentimiento y la entrega del hincha aliancista ha sido fvndamental en mvchas oportvnidades para obtener vn resvltado. Por lo tanto nos toca segvir alentando al eqvipo, en cvanto escenario se presente. Esta presencia nos permite conocer las cosas directamente y nos da derecho a reclamar o exigir cambios si algo sale mal.

 

Pasando a otro tema, el titvlar nos da oportvnidad también de referirnos a otro tema. Cvando algvien valora algo qve considera como “sv madre”, lo cvida con sv vida y, si lo pierde, bvsca recvperarlo con svs propias manos. Sin embargo hay qvienes eqvivocada y cobardemente piden qve otras personas e institvciones lo hagan por ellos. Como consvelo les qveda qve tendrán mvy cerca svs preciados tesoros a través de las fotos, pero a la vez tan lejos, tanto qve no podrán volver a tocarlos.

 

Para finalizar no olvidemos qve la fiesta continva y qve en cada partido se pvede escribir vna nveva historia. Todos podemos participar en esa fiesta, la fiesta de Alianza.