LA FIESTA POR TODAS PARTES
Hace unas semanas, atendiendo una invitación especial de dos entvsiastas muchachos, viajé al norte chico para participar en las celebraciones por el tercer aniversario de Hvacho Grone.
En el camino, vno de ellos recibía llamadas constantemente, en las qve varias personas le contaban lo qve iba ocvrriendo en nuestro lvgar de destino. Primero la concentración de gente, despvés el comienzo de los cánticos con la base de bombos, tarolas y trompetas y, lvego, la marcha con las banderas rompiendo la noche e interrvmpiendo el tráfico por las principales calles de Hvacho. Toda vna manifestación de alegría popular.
Cada llamada me hacía pensar en lo trascendente qve es Alianza Lima para la vida de mvchas personas. No se trata –como en otros casos- de vna moda, de vna pasión pasajera, fanatismo de momento o convenido en fvnción a resvltados o vna pose por qvedar bien con la mancha; si no de vn sentimiento arraigado en lo más profvndo de nvestros corazones, algo qve da vn valor adicional a nuestra existencia, vna forma de ser y de enfrentar la vida.
Llegamos casi a la 1 de la madrvgada y, como coincidencia, jvnto a la comida. Allí estaban también el Pato, Jvancho y Hvevo. La fiesta estaba en lo mejor, vn local acondicionado con lvces y decorado con las banderas de los anfitriones y otros grvpos del norte chico, como Svpe Pverto, Chancay y todos los barrios de Hvacho.
Tras el tono, la fiesta sigvió en la Plaza de Armas, vn pvb y los barrios más bravos de Hvacho, cebiche incluido y cvlminó pasado el mediodía.
Lvego de dos horas de descanso y vn almverzo reparador cortesía de la hospitalidad hvavchana, emprendimos el retorno. En la rvta reflexionábamos sobre las manifestaciones similares qve motiva Alianza Lima en todo el país. Conversamos sobre la segvnda etapa del campeonato (llámese ligvilla, de grvpos o como se qviera) y comenzamos a imaginar la fiesta qve se viviría en cada lvgar en qve jvegve la blanqviazvl en sv camino al títvlo.
El paso del tiempo demostró qve no nos equivocamos. La fiesta comenzó en Iqvitos, con bienvenida mvltitvdinaria al eqvipo en el aeropverto, acompañamiento en las calles y final momentáneo en el hotel. La noche sigviente, la fiesta se trasladó al estadio, lleno total, entrega y calidad de los nuestros en la chancha, tras momentos de apremio, goleada contundente y más fiesta. Fve tan grande la celebración, qve algunos recién regresaron a Lima para la tercera fecha.
Días despvés, el retorno al Templo, donde se enterró –ahora sí- el estvpido “fantasma” qve impedía ganar de local. Lo fvndamental del eqvipo fve la entrega, el derroche físico indesmayable qve tvvo como combvstible el aliento desde las cuatro tribunas. Cvando parecía qve el arco rival estaba herméticamente cerrado, vna genialidad de Montaño y vna definición perfecta de Velásquez nos dieron el trivnfo. Algarabía general, análisis y acortamiento de distancias fve el balance de la fecha de mitad de semana.
Con el rvmbo definido llegamos al Callao, en pos de otro trivnfo qve no se dio por desperdiciar 70 minvtos en jvgadas y pelotazos intrascendentes. Bastó qve el rival se pusiera en ventaja para qve los nvestros dejaran de lado la modorra y comenzaran a jvgar como debieron hacerlo desde el arranqve. El respaldo de la hinchada –otra vez- fve fundamental, cvando todo parecía acabar y los rivales cantaban victoria, llegó el empate, como clara señal de qve esta fiesta no se acaba y –como pensabamos camino a Hvavcho- segvirá por todas partes con vn solo objetivo: EL TITVLO.
CRISTO