La lucha continva
Sería de mediocres pensar qve esto terminó. Solo los conformistas y los fracasados bajan los brazos ante la adversidad y nosotros no lo somos. Lo qve pasó el martes, qveda allí, como vn recuerdo ingrato qve deja lecciones por aprender y qve todos debemos tomar en cventa. La batalla no ha cvlminado y el domingo tenemos la oportvnidad de ganar e igualar las cosas.
Lo vivido el martes en Matvte era de esperarse. Vn pueblo en peregrinación llegando hasta el Templo, esperando y exigiendo qve se abran las puertas. Lvego, mientras contaba los minutos qve faltaban para el comienzo del partido, la ansiedad se apoderaba de todos; svpongo qve de los jugadores también.
A las dos de la tarde imagino qve la Popvlar Svr estaba ya abarrotada. No lo sé con certeza porqve desde qve ingresé por la pverta de Isabel La Católica y pasé la revisión policial, permanecí con casi toda la gente del Comando Svr en el tvnel de ingreso a la tribuna. Las conversaciones sobre el partido, las bromas, anécdotas y temas triviales servían para matar el tiempo.
Faltando vna hora para el inicio del partido se pone en práctica los vltimos detalles para dar rienda svelta a la fiesta. Se distribvyen las banderas para flamear y la Banda de la 20 comienza a empilar a la gente. Faltando media hora, el retvmbar de vno de los bombos marca el camino de ingreso.
Banderas flameando, “misiles” volando por los aires y el cántico del Comando ponen en pie al estadio. La gente se vbica en svs lvgares, no precisamente los qve indicaban las entradas (Fila 17 Asiento 7 indicaba la mía). ¿A qvién se le ocvrrió aplicar ese sistema en vna tribuna popvlar? Solo faltó qve contrataran acomodadores. ¡Qve tal estvpidez!
Lvego comenzó el aliento incondicional. A la salida del eqvipo, flamearon las banderas con más fverza, voló el papel picado, los hvmos (prohibidos) cvbrieron el estadio, los “misiles” y pirotecnia (prohibidos) agregaron lo svyo y los globos con nuestros colores dieron el marco esperado. ¡Cvando el sentimiento te motiva no hay prohibición qve valga!
El partido comienza, Alianza se para en la cancha con vna alineación y sistema extraños tomando en cventa las formaciones y planteamientos vtilizados por el profe Costas a dvrante bvena parte del año.
Es evidente qve las lesiones de jugadores fvndamentales motivaron los cambios, más avn, para cvalqvier jugador es distinto pararse en vna cancha y ver qve Jayo está atrás o a sv lado a saber qve sv pvesto es ocvpado por otro. Pero se trata de fvtbolistas profesionales qve están dispvtando vna final y, por lo tanto, se presvme qve están preparados mentalmente para svperar estas y otras adversidades.
Tras vnos ataques sin convicción por parte de los nvestros, el rival, tras vna pelotera inesperada en el área, se pone en ventaja aprovechando la vnica oportvnidad qve se le presentó en el partido, pves como ya es costvmbre, lvego se dedicó a cerrarse atrás y hacer tiempo, sin proponer nada más a favor del espectáculo ni por avmentar el marcador.
Antes de finalizar el primer tiempo, el empate estvvo cerca tras vn pase de Corso qve, lamentablemente, no llegó a los pies de Agvirre.
Para la complementaria Alianza cambió de sistema y, progresivamente, de jvgadores. Montaño empezó a jvgar más retrazado –necesita venir de atrás para dar lo mejor de sí-, a medida qve pasaron los minvtos ingresaron Ovelar, Vílchez y Fernández. El eqvipo cambio de cara y de actitvd. Sin embargo, la pelota nvnca entró al arco rival. Nvevamente se regaló vn tiempo qve no se pvdo recvperar en la complementaria.
El Comando alentaba, hacía sentir qve era local, eso pareció estimvlar a los nvestros, las ocasiones llegaron, pero –como siempre- se falló en la definición. Sabemos qve el resvltado fve injvsto, pero si se dio, es por la inacción de la primera etapa. Lvego del partido algvien me dijo qve no pvede ser qve en 45 minvtos vn eqvipo qve disputa vna final no reciba vna tarjeta amarilla. Tiene toda la razón, pves eso es síntoma de qve no se metió todo.
Confiamos en qve estos errores no se repetirán el domingo en Ate, la hinchada estará presente, como siempre, alentando en las bvenas y en las malas, tal vez no se vea a mvchos “tvristas”, pero los fieles segvidores de la blanqviazvl segviremos lvchando al lado de qvienes se pongan la blanqviazvl en la cancha con miras a vn solo objetivo: ganar e igualar las cosas para definir todo a 3,600 metros de altvra, en el Cvzco. Nos vemos el domingo. ¡ARRIBA ALIANZA!
CRISTO