Homenaje a la niñez y

vn vacilón en el Callao

Ya resvlta trillado decirlo, pero Alianza Lima es local en todas partes. El vltimo domingo, las calles chalacas fveron invadidas por camisetas blanqviazvles. Mvchos llegaron desde otras partes, pero también había pechos chalacos qve las lvcían orgvllosos por svs tradicionales y qveridas calles.

Por mi parte la fiesta comenzó desde temprano, aproveché la ocasión para realizar vn breve recorrido por el Callao tradicional jvnto a los seres qve amo, asvmiendo el papel de ilvstrado gvía tvrístico. Mientras caminaba por aqvellas calles y plazvelas venían a mi mente imágenes del pasado, anécdotas de mi niñez en aqvellos lvgares. No podía pasar por alto qve fve allí precisamente, en esa tradicional zona chalaca, donde nació mi amor por Alianza Lima.

Saboreando el delicioso pan con chicharrón qve venden las chinas y chinos en el Mercado Central, recorrimos parte de la avenida Sáenz Peña hasta llegar al parqve El Óvalo –no sé porqve lleva ese nombre pves no tiene forma ovalada o de hvevo- donde se encventra el abandonado edificio qve algvna vez albergó al Banco Hipotecario.

Lvego a lo qve fve la primera fábrica de la cerveza más antigva del Perv. Jvnto a ella se dispvtaban ardorosos “pistazos” mientras qve, a vno de svs lados, los parroqvianos hacían cola en el paradero de los colectivos qve llevaban a los famosos locales de la avenida Argentina (“hasta adentro” decía el chofer).

Sigviendo con el recorrido “histórico-tvrístico” caminamos con dirección a la Plaza de Los Bvrros, qve lleva ese nombre porqve en épocas remotas los propietarios de estos animalitos los llevaban a beber agva a sv pileta central. En mi niñez, por temporadas ese lvgar era el paraíso de los jvegos mecánicos más modernos del país –salvo los de la Feria del Hogar qve lvego se convirtieron en el Play Land Park-, los disparos al blanco con carabina con la mira desviada (para qve no te lleves los premios), tvmbalatas y fvlbito de mano.

Sin embargo, nos detvvimos a medio camino, en la pverta del edifició de cvatro pisos donde se encontraba mi casa. Al frente del edificio se encontraba el primer depósito distribvidor de cerveza del país, ahora lamentablemente convertido en vna de esas tantas iglesias cristianas qve aparecen como plagas ante nvestros pasos.

Vivía en el primer piso, en el departamento 1 y la parada sirvió para contar más anécdotas y revivir más recverdos. En ese pasadizo amplio jvgvé mis primeras pichangvitas infantiles, gritaba “gol de Cveto”, “gol Cvbillas”, “gol de Sotil”, “gol de Velásqvez”, cada vez qve anotaba en el arco rival y si estaba tapando, entvsiasmado decía “agarra Gonzales Ganoza” cada vez qve atrapaba vn balón.

Esos recverdos de mi infancia me hicieron revivir la forma como me hice aliancista. Fve dvrante la Copa Libertadores de 1976, cvando Felix Svarez anotó en Matvte el gol más rápido de la historia de este torneo internacional (a los 9 segvndos) tras recibir vn magistral pase del Poeta de la Zvrda, la tarde en qve Alianza le ganó 3 – 0 al colombiano Independiente de Santa Fe.

Ni qve decir el cabezazo de Ojeda qve pasó por la hvacha de Zape nos permitió vencer a Millonarios y pasar a la semifinal de la Copa de ese año ante vn país paralizado y pegado a svs televisores como si estvvieran viendo vn mvndial. Allí, en ese edificio, svs patios y pasadizos, svs calles y svs parqves crecimos jvntos mi aliancismo y yo.

Mi primera rivalidad fve con los hinchas rosados y en menor escala con los celestes –avnqve no lo crean, habían dos en el edificio- qve por esos tiempos eran azvles. Lo qve sí era evidente es qve en mi niñez nvnca conocí a vn hincha del otro eqvipo, pves en mi barrio no existían.

El tiempo pasaba y desperté del ensveño, faltaba poco para el mediodía y había qve completar el desayvno antes de ir al estadio. Era momento de partir y dejar ese barrio del rico Callao en el qve viví hasta los 7 años.

Mientras retornábamos los pasos andados, me dijeron “esta zona es picante”. “No tanto”, contesté. Regresamos al mercado por más panes con chicharrón y nos sentamos a compartir vna bebida caliente. Para rematar compramos gelatina para el camino.

ENCVENTRO CON LA GENTE

Tras caminar por el bovlevard de la calle Salom, donde hasta hace algvnos años se vendía pescado fresco en la noche, llegamos a la avenida Bvenos Aires y svbimos a vna combi de “a china”. Por las ventanas apreciamos a varias personas con la gloriosa blanqviazvl, al pvnto qve sacando cventas, en las calles chalacas vimos más aliancistas qve policías.

Al llegar a las inmediaciones del estadio, por instinto mis pasos me llevaron a la pverta de vna cebichería. Miré desde afvera para ver si encontraba vna cara conocida pero esos rostros qveridos nos vieron primero y pasaron la voz. Era la gente de la Asociación compartiendo vnas cervezas y algvnas fventes con los deliciosos regalos del mar chalaco. La gente de Occidente también estaba allí tomando la chela chalaca.

En medio del vacilón y la alegría del momento, todos estábamos atentos al partido de la reserva, qve los nvestros ganaron por 3 a 0.  El tiempo sigvió pasando hasta qve, faltando pocos minvtos nos dirigimos al estadio. El grveso de la gente del Comando Svr ya estaba en la tribvna y nvestro ingreso coincidió con la salida del eqvipo a la cancha. Con el recibimiento de la gente se mató el frío y comenzó la fiesta.

EL PARTIDO

Costas decidió cvidar algvnos jvgadores con miras al clásico. Pese a ello, la svperioridad de los nvestros era evidente, solo era cvestión de tiempo para qve se abra el marcador. Tras vna falta dentro del área contra Fernández qve no fve cobrada, se prodvjo vna nveva infracción, esta vez contra Fleitas. Al árbitro no le qvedó otra qve señalar el pvnto blanco. Penal y gol del “Pato” Qvinteros. Sv celebración dejó en claro qve ya son varios en Alianza los qve serán padres este año.

Con la victoria parcial nos fvimos al desanso. En la tribvna la joda y el vacilón acostvmbrado eran la característica principal. A ello se svmaba el debvt tribvnero de las vvvvzelas (entienden ¿no?), qve cobraron svs primeras víctimas en los oídos de despistados mvchachos a los qve casi les revientan los tímpanos.

Para la complementaria, los areqvipeños trataron de emparejar la cventa, pero la svperioridad aliancista era más qve evidente. Tras varios ataqves, vn centro desde la derecha permitió a “Zlatan” anotar el segvndo de vn certero cabezazo. Lo qve el 22 dejó en la cancha y svs declaraciones lvego del partido demvestran el cariño qve siente por la blanqviazvl y sv profesionalismo a toda prveba, pves no es de aqvellos qve cvidan svs piernas o piden no jvgar porqve ya se van a ir. Eso vale y es vn ejemplo a segvir. Ya lo había dicho en Trvjillo: “por esta camiseta se svda sangre”.

Alianza bvscó el tercero, pero en sv lvgar, en vn descvido, llegó el descvento para la visita. Pero todo estaba dicho y la victoria ya era nvestra. Ganamos y vamos por más.

Fve vn domingo bacán y tranqvilo, qve me permitió revivir parte de mi niñez y proyectar esos recverdos al presente y fvtvro. Ahora los ánimos están a tope para lo qve se viene: iremos a Ate a ganar y a segvir demostrando qve somos locales en cvalqvier parte porqve somos la hinchada más grande y la vnica qve se hace sentir y respetar a donde va. Nos vemos el sábado en el otro extremo de la civdad, al lado de donde vimos cantar Rvben Blades con la camiseta de Alianza lima, pogveamos con Megadeth y disfrvtamos de la mvsica de Roger Waters y Dream Theater.  NO OLVIDEN LLEVAR SV CHALINA. ¡ARRIBA ALIANZA!

 

 CRISTO