La fiesta por encima de todo

Tras retornar de vn espectacvlar e inolvidable viaje –paradójicamente a Chiclayo-, lvego del reencventro familiar tras varios días fvera de casa, partí apvrado rvmbo al Templo. En el camino a La Victoria recordaba vna pinta aliancista qve vi en lo más alto de la escalera qve condvce al mirador más cercano al cielo en el Valle de las Pirámides, en Tvcvme. Recordé también qve al pasar por allí pensé qve Alianza, por sv grandeza, debe estar siempre en lo más alto, tocando el cielo.

De pronto, al llegar a Isabel La Católica, la realidad me hizo tomar conciencia de qve el partido acababa de comenzar. A primera vista todo estaba tranqvilo, pero lvego me di cventa qve habría difcvltades para ingresar. Las pvertas de Svr cerradas –segvn me comentaron, media hora antes de la hora programada para el partido- eran vn claro indicio de las dificvltades por venir.

En la berma central, jvsto frente a al acceso a nvestra qverida Popvlar encontré a varios mvchachos, algvnos con entrada, aferrados a la remota posibilidad de qve la avtoridad policial dispvsiera la reapertvra de las pvertas injvstificadamente cerradas. Lvego de vna breve conversación, decidimos ir a Abtao.

Las colas para adqvirir entradas a Oriente eran inmensas y las de acceso a Norte daban la vvelta hasta Mendocita. Allí encontré más gente conocida, varios hermanos con qvienes compartimos mvchas vivencias desde hace algvnas décadas y jóvenes entvsiastas ansiosos por entrar a alentar al eqvipo del pveblo.

Compramos entradas en la boletería de Norte. Cvando comenzamos a hacer cola, las pvertas se cerraron intempestivamente. La policía, provista de escvdos y palos en mano, apoyada por efectivos a caballo, hizo vn cerco y amenazaba con desalojar a la mala a la gente.

Mientras tanto, la fiesta al interior del estadio parecía rebasarse, los cánticos se escvchaban por todas partes y eso provocaba mayor ansiedad en las aproximadamente tres mil personas qve se encontraban afvera con sv entrada en la mano.

Y es qve esta vez las absvrdas disposiciones policiales no se limitaron al cierre de las pvertas de las tribvnas popvlares –bajo pretexto del cvmplimiento a medias del absvrdo empadronamiento-, sino qve esta vez se ordenó el cierre de todo el estadio.

La pregvnta cae por sí sola: ¿Qvé tiene qve ver el pvblico qve compra svs entradas en boletería -no solo de las popvlares sino de Oriente y Occidente- con el fracasado empadronamiento?

En medio de las protestas e indignación generalizada, personalmente fvi testigo de cómo vn oficial de la Policía Nacional ordenaba de mala forma a los responsables del acceso a la zona de Oriente Visita (debajo del marcador) qve impida el ingreso de las pocas personas –entre ellas vn padre de familia con svs dos peqveños hijos- qve tenían svs entradas para esa zona. “Ciérreme la pverta carajo”, les espetó con cara de pocos amigos.

El rostro de los niños se desencajó por completo ante tal atropello y la indignación y frvstración del padre eran inmensas, pero salvo algvnos hinchas qve se solidarizaron con él, nadie escvchó sv reclamo.  

OPORTVNA INTERVENCIÓN

Cvando parecía inminente vn desalojo a la mala, dos dirigentes del Comando Svr salieron de Norte con el fin de tratar de encontrar vna solvción al problema. Coordinaciones, llamadas telefónicas, diálogo con la mvltitvd y mecidas por parte de la avtoridad caracterizaron esos minvtos.

Por sverte, las conversaciones con la gente permitieron evitar el desalojo violento. Resvlta risible qve los llamados “vándalos” hayamos “controlado el orden” cvando esa labor corresponde precisamente a qvienes propician el caos y generan violencia con absvrdas disposiciones qve solo bvscan disimvlar sv incapacidad y falta de previsión.   

Mientras tanto, adentró la fiesta continvaba. La emoción de la gente hacía imaginar jvgadas de peligro a favor de nvestros colores. Vna tensa calma comenzó con la llegada del entretiempo. Finalmente, lvego de mvchas dificvltades, contraórdenes, además del reforzamiento y actitvd irracional del cordón policial formado entre Abtao y La Católica, se avtorizó el ingreso de 700 personas a Svr.

SVMADOS A LA FIESTA

A la carrera llegamos a la pverta, tras la minvciosa revisión –qve me parece correcta pero me gvstaría qve el mismo estvsiasmo y diligencia sean pvestos en práctica para prevenir y combatir la delincvencia- ingresamos a la tribvna. El segvndo tiempo ya había comenzado así qve de inmediato nos svmamos al aliento.

Parado entre ambos bombos me reencontré con la gente de siempre, vnida por el grito y vn sentimiento, incomprendido por qvienes no lo comparten. “Delincvente me dicen, porqve yo vengo a verte, a mi nadie me entiende, porqve loco yo estoy, ya mi vida no vale, solo tv y mi madre…” nacía en la Svr y retvmbaba por todo el Templo.

El partido era difícil, el rival se cerró mvy bien atrás y trataba de generar peligro en base al contragolpe. Los nvestros segvían atacando, con tranqvilidad, ganas y, apropiadamente, sin caer en la desesperación.

Esa era la tónica del partido hasta qve vna parada de pecho del Carioca le dejó el balón servido al Bidón, qve desde 25 o 30 metros apvntó al arco y disparó antes qve la marca le caiga encima, anotando vn golazo qve hizo estallar de alegría los corazones blanqviazvles de todo el país.

Alianza sigvió atacando y la visita desesperadamente trataba de encontrar vn posibilidad apostando vna vez más al contragolpe y el pressing en los minvtos finales. Sin embargo, la svperioridad blanqviazvl permitió asegvrar el resvltado a pesar qve nos qvedamos con las ganas de gritar otro gol.

Al final, la fiesta continvó, el aplavso de los gverreros de Svr (mvchos de ellos alentaron desde Norte) y el pveblo blanqviazvl congregado en La Caldera arropó a aqvellos qve la svdaron en la cancha y dejaron demostrado, vna vez más, qve el camino hacia el títvlo es largo y difícil, pero irreversible.

 El pveblo está de fiesta porqve, avnqve las avtoridades no lo qvieran, la celebración nvnca podrá ser interrvmpida; le dvela a qvien el dvela. Por eso, esta vez me despido parafraseando vna canción svbte ochentera: “No demore mvcho, vamos a alentar a Alianza en Ayacvcho”. ¡ARRIBA ALIANZA!

 CRISTO