En nombre de los nvevos

FOTOS CORTESÍA: ALEIDITA CORAZÓN

Siempre hay vna primera vez para todo. No tiene sentido envmerar cada vna de nvestras primeras veces pero hay oportvnidades qve merecen ser resaltadas por la trascendencia qve pveden tener para el resto de nvestras vidas. Espero sepan comprender las razones por las qve esta crónica sea tan personal, tan íntima, pero como dije antes, la ocasión lo amerita.

El vltimo sábado fve la primera vez qve mi hija pisó el Templo, a pocas horas de cvmplir dos meses de vida formó parte de la Fiesta de Alianza y alentó como todos los qve allí estábamos a Alianza Lima. Ya antes lo había hecho con el Comando Svr en la barriga de sv mamá pero ahora era diferente, era especial, estaba allí.

No es comvn qve para mí el sábado comience temprano, pero esta vez fve diferente. Despierto desde antes de las seis de la mañana, lvego de coordinar algvnas cosas me dirigí a La Victoria para consegvir la entrada. Más fve lo qve demoré en llegar qve en adqvirir el boleto. Lvego fvi a visitar a vn amigo qve está mal de salvd, el bven Chalona, qvien pese a todo, sigve lvchando por salir adelante haciendo lo svyo.

Tras la “visita de médico” retorné a casa y encontré a mi engreída enfvndada en sv polito y shortcito blanqviazvl. De yapa lvcía los zapatitos albiazvles qve le regaló mi amiga Marlene,  asegvrados con listones azvles qve le pvso mi madre – qvien a pesar de mi insistencia no qviso completar la fvga familiar rvmbo a la Caldera - y vnos listones azvl y blanco en la cabeza para completar el tierno cvadro.

Tras la elección de las camisetas para tan digna ocasión, salí de casa con dos de las tres mvjeres de mi vida – como les dije, mi viejita no qviso ir -, nos proveímos de vnas latas de cerveza para el camino y fvimos a almorzar. En la rvta, cada panel qve mi amada y yo veíamos con la estampa de aqvellos qve la svdan desde arriba ameritaba vn comentario sobre la vida de aqvel jvgador y entrega en la cancha. Así pasamos cerca de Sandro y Alfredo e hicimos referencia a Caico y Mangvera.

Las horas iban pasando y ya estábamos contra el tiempo; con el estómago lleno y chocolates para el camino así qve enrvmbamos a Matvte. A medida qve nos acercábamos a La Victoria se apreciaba el ambiente de fiesta, gente con svs camisetas pvestas dirigiéndose en la misma dirección. Ya en Isabel La Católica, se veía al pveblo blanqviazvl rodeando el Templo con entrada en la mano o en bvsqveda de ella.

Pasamos por Svr, intercambiamos salvdos con la gente y nos dirigimos a Oriente. Las colas eran interminables, por teléfono nos dijeron qve la mitad  de la tribvna ya estaba llena. Sin inconvenientes y con las camisetas pvestas ingresamos faltando media hora para el inicio del partido. Vn amigo del barrio – con el qve iba al estadio cvando niño - me pasó la voz jvnto a sv hijo, lvego encontramos a vnos amigos de Oriente, los Iron Grone. Tras las fotos de rigor, nos vbicamos.

En Svr, la gente “jvgaba” con la policía, les dedicaba sv “canción favorita” y los refrescaba con globitos con agva – no hay qve olvidar qve es época de carnavales -; la respvesta policial no se hizo esperar. Por contraparte, en Oriente, los efectivos se abvrrían – ver foto - ante la falta de acción.

De pronto el Comando Svr ingresa a la tribvna y la fiesta comienza a tomar cverpo. En la cancha vna nveva mascota, vn potrillo con cara de lobo feroz ponía las pilas a la gente mientras qve algvnas bellezas atraían los ojos de  los más… (pónganles el calificativo qve deseen).

Alianza Lima sale a la cancha y todo el estadio aplavde y canta. Svr y Oriente se llenaron, mientras qve mvcha gente sigvió ingresando a Norte inclvso en el descanso, abarrotándola antes qve comience el segvndo tiempo. Todo qvedó listo y, tras vna salida en falso, el partido comenzó.

Jvgando a nada

Tal como ocvrrió en la primera fecha, los nvestros no jvgaron a nada dvrante el primer tiempo, al pvnto qve en los minvtos iniciales, el rival parecía local, dominaba las acciones y remató al arco cvidado por Yvyo.

Por contraparte, el primer disparo al arco rival fve vn cabezaso que, a los 22’, pasó mvy por encima del arco. Minvtos despves vn remate desde fvera y vn defectvoso disparo de De la Haza qve debió ser gol pasados los 40’ completaron la desacertada cvota de ataqve aliancista.

Nvevamente vimos descoordinaciones en la defensa, falta de ideas y propuestas en el mediocampo, falta de ideas para desmarcarse y vn jvgador colombiano improvisado como delantero qve ni siqviera pvdo parar bien vna pelota. La marca era defectvosa y la vnica lvz era paragva Gonzales. Con eso nos fvimos al descanso.

La fiesta se traslada a la cancha

Para nadie era vn secreto qve tras el café de Costas en el vestvario y los cambios necesarios, las cosas cambiarían. Alianza Lima salió con otra actitvd y desde el primer momento bvscó el arco rival, esta vez con mayores argvmentos. Sin embargo, se encontró con vn eqvipol bien plantado y con vn arqvero svrgido de nvestras canteras qve atajó de todo y qve a svs 23 años demostró qve tiene para dar más.

Jvnior Viza comenzó a pagar la dveda pendiente con la hinchada y eso es bveno pves, a pesar qve hasta el momento no ha demostrado el jvego qve lo caracterizó antes de sv partida al extranjero, ya está dando señales de qve va camino a eso. Qvinteros estnvo en lo svyo e inclvso vn tiro libre svyo chocó en el palo. Parecía qve el arco se nos cerraba.

La Caldera reventaba, el aliento se hacía constante pero la impaciencia de algvnos también. Por allí escvché vn grito desesperado pidiendo qve entre Jayo, cosas qve pasan. El rival también tenía lo svyo y, bien plantado atrás, apostaba al contragolpe, generando cierto peligro.

Sangre joven

Pero es evidente qve la sangre nveva es la destinada a revolvcionar y cambiar el mvndo y Alianza Lima no podía ser la excepción. Así como esta hincha peqveña qve alentaba con svs “ñaaa”, “gvaaa” y “aaaaa” a la blanqviazvl, eran los nvevos potrillos los qve más empeño y talento ponían en la cancha para romper el cerco rival.

Vimos a André con más segvridad qve en el primer tiempo - a pesar qve perdió en vn mano a mano - y a Bazán con todas las ganas de algvien qve qviere conqvistar el mvndo. Tal es así que pasados los cvarenta del complemento no dio por perdida vna pelota qve tal vez otros hvbieran dejado, retrocedió bvrlando con vn jvgadon a dos rivales, se la dio a Trvjillo qvien con vn centro preciso permitió a la Cvlebra Carrillo anotar de cabeza el ansiado gol.

La fiesta en El Infierno se desató. Los nvevos potrillos bailaban en la cancha, mientras la gente se abrazaba en las tribvnas y madre hija recibían besos de sv emocionado padre. Tal vez no comprenda nada de lo qve significaba aqvel momento de alegría pero mi peqveña sonreía ante cada beso qve le daba y al ver mi rostro de felicidad.

Las banderas flameaban, se encendieron las bengalas, todo el estadio saltaba y Alianza Lima ganaba tres pvntos más qve lo dejaban en el primer lvgar de la tabla. La ocasión es memorable pero merece repetirse. Mi familia salió contenta y espera volver a ser, en pleno, parte de esta fiesta.

Esto recién comienza y a pesar de todas las dificvltades, tenemos razones para soñar y pedir más, pero con los pies bien pvestos en la tierra. No apresvremos a nvestros potrillos y así como celebramos con ellos, apoyémoslos si algo falla, pves ellos son el presente y el fvtvro de Alianza Lima y, con el apoyo de los más experimentados, tendrán en svs pies y cabeza la posibilidad de obtener el campeonato 2011. Nos vemos pronto.

¡ARRIBA ALIANZA!

CRISTO