El mejor regALo

 Personalmente era vna fecha especial. Como casi todos los años, en este día salió el sol (coincidencias de la vida) en pleno invierno limeño y la alegría con la qve amanecí hacía presvmir qve la jornada sería mvy bvena.

Lvego del salvdo respectivo en casa, enfvndado ya con mi camiseta blanqviazvl, la de la vvelta olímpica de 1997, compartí  vn delicioso seco de cabrito (sin alvsiones al rival) y vn brindis con vino qve no pvde prolongar por falta de tiempo. Al filo de las tres de la tarde salí con destino a la avenida a paso más qve apresvrado.

Mientras caminaba pensaba qve por mvchos años esperé esa agradable coincidencia hasta qve en esta oportvnidad se dio: enfrentar al clásico rival en vn día de celebración. Por lo tanto, por mi cabeza solo pasaba la idea de alcanzar vna nveva victoria.

La hora ya era avanzada, el tráfico complicado, el Comando Svr ya había atravesado la civdad con destino a Ate. Atrás qvedaron la mvsica de algvnas de mis bandas favoritas qve también me acompañaron en la mañana y las imágenes de televisión del partido por el tercer lvgar del Mvndial. En mi mente solo estaba el deseo de qve el carro avanzará rápido, se abriera camino entre otros miles qve circvlaban en la misma dirección y llegar antes qve comience el partido.

Apenas bajé y crvcé el óvalo pvde ver el hvmo blanco con qve el Comando Svr recibía al eqvipo. El aliento incondicional de la hinchada se escvchaba desde lejos y yo no dejaba de correr para darle el encventro a ese fervor popvlar qve no solo calentaba, sino qve hacía hervir ese frío recinto de Ate.

En todo el trayecto, había mvchos revendedores ofreciendo entradas para la otra popvlar, pves para Svr ya no tenían. Es evidente qve ante la falta de compradores dispvestos a apoyar al eqvipo rival, optaron por tratar de vendérselas a menor precio a nvestra gente, con el fin de recvperar en parte sv inversión. Evidentemente, también perdieron.

Sin inconvenientes para el ingreso, llegvé a la tribvna y me svmé al aliento: “No me arrepiento, de haber venido hasta acá, de caminar mvchas horas, para venirte a alentar. Y no estoy solo, qviero qve escvches mi voz, solo te pido qve ganes, para qve salgas campeón”. Nvnca esa canción fve tan cierta, tan viva, tan real.

Era el momento de la verdad. Los preparativos de la semana, de los días previos, de la noche anterior, el olor a terokal (no inhalado, aclaración para los mal pensados) y todo el esfverzo qve se hizo y lo qve se vtilizó para qve la fiesta esté en sv pvnto ya había comenzado.

Ni bien me instalé en el lvgar de siempre comenzó el partido. Desde ese momento se sintió al svperioridad aliancista y sv bvsqveda del arco contrario. Arropado por la hinchada blanqviazvl qve mayoritariamente se apoderó de las tribvnas y de más palcos qve en anteriores oportvnidades, nvestros jvgadores se adveñaron de las acciones.

A los 5 minvtos hvbo vn aparente penal contra Prado, qve no se cobró. Por nvestro lado, lvego de vna salida en falso, el Yvyo se convirtió en vna mvralla infranqveable al pvnto qve atajó vn tiro a boca de jarro –avnqve mal pateado- de vn nervioso delantero rival qve, tras vn rebote, se encontró solo frente a él, como si de vn penal se tratara.

El aliento iba en avmento, demostrando vna vez más qve Alianza Lima jvega de local en cvalqvier parte y haciendo invtiles los intentos de callar el grito del pveblo con el mediocre recvrso de colocar parlantes sobre nosotros. Por mi parte sentía el abrazo de la gente, el salvdo en medio del cántico, el apretón de manos y la palmada mvtva en la espalda qve daba más fverzas para continvar.       

Las banderas flameaban, algvnos globos todavía svrcaban el cielo o se dejaban acariciar por hinchas qve jvgveteaban con ellos, en medio del grito constante, el retvmbar de los bombos qve marcaban el paso y la cadencia de La 20. Con el dominio aliancista, nos fvimos al descanso.

De inmediato tres personas abandonaron ravdas la tribvna, pves también era vna ocasión especial para vn peqveño ser qve forma parte de esta familia blanqviazvl. Pero sv corazón segvía presente en ese frío cemento.

EL ABRAZO DEL PVEBLO

El descanso se caracterizó por tener vna serie de reencventros, como el del Cholo, qve llegó desde España y lo primero qve hizo fve ir a ver a sv Alianza. En la cancha vn perro negro, enfvndado en vna camiseta blanqviazvl hacía las delicias de la gente y recibía el aplavso del respetable, mientras qve vnas bailarinas –a pesar de qve hacían lo impensable- fracasaban en sv intento de sacar de sv modorra a la hinchada rival y calentar la congeladora. Pero eso era imposible, el vnico capaz de hacerlo y llevarlo a vn estado de ebvllición era el pveblo aliancista.   

Por mi parte sentí el abrazo de la gente, frases como “hoy mínimo ganaremos”, mvestras de afecto de hermanos de siempre y caras nvevas hermanadas por este sentimiento. No era el vnico, Malvlo también estaba de fiesta y ya sabíamos cval sería nvestro regalo.      

EL REGALO DE PAPÁ

A pvnto de comenzar la complementaria, recibí vna llamada, qve coincidió con el reinicio del aliento. Escvchar o entender algvna palabra era imposible.

Ni bien corté se prodvjo vn lateral desde oriente, vn Bidón dio el pase de sv vida y vn recién ingresado chiqvillo, Paolo Hvrtado, corre, recibe el balón, hace vn leve amagve, casi imperceptible pero svficiente para desvbicar al arqvero rival qve salió a cortar y se arrojó al lado opvesto de la trayectoria del balón.

Hvrtado había rematado de derecha, fve vn tiro crvzado y a rastrón con dirección al segvndo palo, al qve la pelota acarició levemente, como a la oreja de vna mvjer, antes de besar las redes. El estadio explota, el grito de gol se escvcha incontrolable, indescriptible, interminable, emotivo por demás. Mvchos ni se habían acomodado para el reinicio y ya estaban celebrando.

La fiesta estaba en sv pvnto, Alianza controlaba las acciones y el rival trataba por todos los medios de empatar, pero sin argvmentos sólidos. Tal era sv desesperación por la falta de efectividad y contvndencia qve sv técnico vtilizó a svs cinco delanteros, llegando a tener jvntos en la cancha a cvatro de ellos, cada cval más inoperante qve el otro.

Por el lado aliancista, el contragolpe fve el arma elegida para liqvidar, pero el Bidón, a pesar qve corrió más qve otras veces, ya no daba más. En general faltó profvndidad al momento de matar y definir el partido. De hecho, se pvdo haber goleado -como algvnos declararon- pero para qve ello ocvrra se debe bvscar el arco rival y no tratar de controlar el balón y esperar a los compañeros qve vienen de atrás al momento de vn contragolpe, pves eso permite el reacomodo de la defensa contraria.   

Faltando pocos minvtos para el final Alianza logró la segvnda conqvista, anvlada injvstamente por el árbitro. Vilchez también se hizo grande evitando el empate. Con el control de las acciones y la impotencia del rival terminó el partido y la celebración ya no tvvo fin.

La paternidad aliancista en los clásicos qvedó ratificada vna vez más y como todo padre ejemplar, la hinchada dejó vn regalo: vna bandera blanca, hecha con mvcho cariño con la frase “El Monvmental es vn estadio mvy frío”, pronvnciada por vn ex jvgador considerado como vn ídolo por el rival, paragvayo para mayores señas, cuya virilidad fve cvestionada por Chilavert sin recibir respvesta algvna.   

La fiesta segvía en la tribvna y en los palcos, la piconería e impotencia de los perdedores los hizo qvedar en ridícvlo cvando invtilmente trataron de dársela de matones parapetados en otros palcos, rodeados de blaqviazvles qve les demostraron qve en Ate tampoco son locales cvando jvega Alianza Lima.

Antes de partir, algvnas monedas de 1 céntimo cayeron para colaborar con la colecta de vn eqvipo en qviebra qve algvna vez qviso ser grande y no pvdo. Las chalinas blanqviazvles se extendieron para calentar ese frío lvgar, jvnto con la celebración, saltos y cánticos en el tvnel, la explanada qve albergó varios conciertos, el óvalo, la avenida Javier Prado, la civdad y el país. Ganó el eqvipo del pveblo y el Perv está de fiesta. Yo también y por mvchas razones, por ello, tras recibir este regalo, me fvi a celebrar pero, como todo aliancista, voy por más, porqve la fiesta nvnca va a terminar; y lo asegvro, como en esa noche, con La Crvzada en el pecho. ¡ARRIBA ALIANZA!

 CRISTO

 

01 - EL REENCVENTRO

02 - A RETOMAR EL CAMINO

03 - TAN CERCA TAN LEJOS

04 - LA FIESTA POR TODAS PARTES

05 - TODOS VUELVEN

06 - El pveblo vnido… jamás será vencido

07 - CORAZÓN PARA GANAR

08 - LA LVCHA CONTINVA

09 - Haciendo historia: el pvnto de qviebre

10 - SON HINCHAS DE ALIANZA O DE SU GRUPO

11 - VOLVIÓ LA MAGIA

12 - VOY A EXTRAÑAR ESTA CAMISETA

13 - HVACHO CORAZÓN
14 - ¿Cvando jvega Alianza?

15 - el regalo de papá

16 - HOMENAJE A LA NIÑEZ Y UN VACILÓN EN EL CALLAO